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Francesc-Marc Álvaro | Armstrong i Armstrong
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28 ago 2012 Armstrong i Armstrong

Lance Armstrong ha caído del pedestal y Neil Armstrong nos ha dejado. La actualidad crea estas coincidencias. El ciclista admirado, el campeón de los siete Tours que superó un cáncer, ha sido desposeído de sus títulos por la agencia antidopaje de EE.UU. Un día más tarde, el primer astronauta que pisó la Luna ha fallecido a los 82 años, a causa de las complicaciones de una operación reciente de corazón. He ahí dos héroes americanos a quien la gloria -y el poder- ha tratado de manera diferente. Los dos nos hicieron soñar, como es misión de los ídolos que hacen cosas que la mayoría no podemos hacer. Descubrir que el ciclista Armstrong no era un héroe de la misma madera que el astronauta Armstrong deja mal sabor de boca.

-Nos quieren hacer creer que todo está podrido -comenta el tío Baixamar mientras va pelando las patatas que deben acompañar una sepia de un aspecto sensacional- y eso nos desmonta. Si ya no podemos fiarnos de los ciclistas, no sé qué haremos.

-Por suerte no todos los mitos se hunden a la vez, ¿verdad? El que anduvo por la Luna ha fallecido en medio del respeto y cariño de todos, quizás una cosa compensa de la otra. Hay decepción, pero todavía hay, también, un poco de gloria intacta y brillante.

-No te emociones. La caída de Armstrong abre el grifo de la sospecha. En todo el ciclismo, en todos los deportes de élite y, de paso, en todo lo que son proezas excepcionales en general. La sospecha tiene mucha fuerza y ahora gana posiciones. El mundo hoy tiene un aspecto un poco más tramposo.

-Sin embargo, hay que tener algunos ejemplos admirables sanos y salvos, lejos de la sospecha. Todas las sociedades necesitan creer en algunos referentes para evitar el descalabro…

-Es más complicado. La decisión trágica de una sociedad que se pretenda madura es saber exactamente qué dosis de verdad puede soportar.

-La verdad no debería medirse así. Eso sólo lo hacen las tiranías. Los ciudadanos libres no quieren ser engañados. Si Armstrong se dopó, es justo que se sepa. Los falsos héroes causan más daño que la decepción.

-¿Y si resultan ciertas las teorías que sostienen que el viaje a la Luna de Armstrong, Collins y Aldrin fue un fraude monumental? ¿Te imaginas cuántos recuerdos se verían manchados por una mentira oficial? Recuerdo aquellas imágenes, en la tele de mis primos, como un gran momento de mi vida. Si me dijeran que aquello fue un montaje, me jodería mucho.

-Hay quienes ya lo afirman ahora.

-Sí. También hay quien jura que Elvis todavía está vivo y trabaja de albañil en Benidorm. Entre la sana sospecha y la paranoia conspirativa, debemos mantener la cabeza fría.

-Ok. Pero la verdad de Lance Armstrong nos ha hecho un poco más cínicos y más viejos.

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