La alegría de Renfe

No es una broma, como tocaría el día de los Inocentes: Renfe estudia subir un 6% el billete del servicio de cercanías y de media distancia convencional, una decisión que quizás se está tomando ya mientras escribo estas líneas. Eso duplicaría la inflación registrada en noviembre, todo un detalle por las autoridades de Madrid encargadas de estos asuntos. ¿Es mucho o es poco un 6% de subida en las tarifas de un servicio público que utiliza la mayoría y en el actual contexto de crisis? Depende de la calidad, eficacia y fiabilidad del servicio, obviamente.

No se precipiten. No sean malpensados. El espíritu navideño también alcanza a los que gobiernan. Quizás este 6% de más servirá para que -especialmente en esta laboriosa zona del nordeste peninsular- nos montemos en el tren con más alegría, incluso con ilusión renovada, como cuando éramos niños y nos llevaban de excursión. Imaginemos -que por imaginar no quede- que con este aumento consiguiéramos que los trenes de cercanías ofrecieran más puntualidad (no hace falta que sea suiza), más rapidez (muchos trayectos son un homenaje al general Prim), menos averías e incidencias, más limpieza, más información, menos huelgas, menos sabotajes y -sé que pido milagros- más respeto por los clientes/usuarios/ciudadanos que tenemos el privilegio de desplazarnos con Renfe.

Puestos a imaginar, y ante la proximidad de la llegada de los Reyes Magos, quiero pensar también que este 6% quizás servirá para que instalen wi-fi en todos los vagones, para que coloquen aparatos para captar la señal de radio dentro de todos los túneles, y para que nuestra condición de viajero no limite al norte con la de sardina y al sur con la de cerdo. Un 6% bien utilizado da para mucho, sobre todo si se tiene en cuenta que venimos de una subida, este año, del 10,9%.

Hablo con el corazón en la mano. Porque he leído que la ministra de Fomento, Ana Pastor, ha comunicado que, a partir de enero, habrá billetes del AVE "más asequibles". Me quito el sombrero. Los ciudadanos que viajan de Toledo a Madrid en AVE se merecen eso y más. Ahora bien, si aplico la lógica más elemental, entiendo que estamos ante una decisión de gobierno ciertamente sabia: que el AVE sea más barato sin pérdida de calidad mientras el servicio de cercanías es un poco más caro a cambio de una mejora sustancial de todo lo que ofrece. ¡Qué gran idea! ¿Cómo podemos tener tanta suerte?

Sabiendo todo eso, pagaremos con gusto el aumento del billete. Como modesto pasajero catalán de cercanías no querría ser desagradecido, no querría molestar a los ministros, ni a los directivos de Renfe, ni a los jefes sindicales del ramo ferroviario que con tanto celo nos ayudan a vivir mejor. Me bastaría con que me consideraran igual que un usuario del AVE Madrid-Toledo.

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