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Francesc-Marc Álvaro | M’ofereixo com a espia
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14 mar 2014 M’ofereixo com a espia

Buscan espías y yo me ofrezco. Lo digo seriamente. Es para una buena causa, por descontado. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha hecho saber que enviará una especie de espías o inspectores camuflados a las sucursales de los bancos de todo el Reino de España, para detectar posibles irregularidades, trapicheos o malas prácticas en la comercialización de productos financieros. Es la aplicación de la conocida técnica del mystery shopping, a partir de la cual muchas compañías comerciales tratan de descubrir el nivel de calidad del servicio que dan y si los empleados de sus establecimientos siguen o no las reglas.

La iniciativa aparece justamente tras el escándalo de las preferentes, cuando algunos bancos y cajas se dedicaron a engañar al personal, especialmente a personas mayores y sin muchos conocimientos sobre estos asuntos. En este caso, la estafa no era una fechoría de los empleados sino el resultado directo de unas directrices que se daban desde arriba.

La presidenta del CNMV, Elvira Rodríguez, ha constatado que hará falta más personal del que ahora hay para poder realizar estas inspecciones de incógnito, y por eso ha abierto la puerta al fichaje de espías «externos» que colaboren en una misión tan especial. Será mi oportunidad. Pienso que yo haría bien este papel, dado que no tendría que fingir, porque lo ignoro casi todo sobre los productos financieros y su siempre sorprendente letra pequeña. Por otra parte, este trabajo tiene un punto de aventura que todo el mundo necesita cuando ya se ha superado la frontera de los cuarenta, aunque no será una actividad tan excitante ni peligrosa como poner micrófonos ocultos en las mesas de ciertos restaurantes.

Hay algunos programas norteamericanos de reality show que consisten en explicar la peripecia del propietario o del máximo directivo de una empresa que se hace pasar por cliente o empleado anónimo de su propio negocio, con la intención de descubrir las supuestas o reales miserias de un mundo que sólo conoce desde su despacho. Cogiendo este precedente tan atractivo, quizás la señora Rodríguez (que fue ministra de Medio Ambiente de Aznar, entre otros cargos) podría sumarse al equipo de espías de la CNMV, previamente disfrazada de entrañable abuela que tiene cuatro ahorrillos. ¡Que se note que vivimos en la época de la transparencia!

Repito: estoy dispuesto a espiar para prevenir futuros engaños. Ahora bien, quizás me domina un exceso de entusiasmo. Porque -según leo- no está muy claro que la información obtenida en estas inspecciones pueda servir como prueba para abrir expedientes contra los malos de turno. Es decir, que -como pasa tan a menudo- lo que importa no es lo que la Administración hace sino lo que parece que hace. «Mover aire», lo llama un amigo mío.

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