«Siamo in alto mare»

Tengo un amigo italiano, nacido en una ciudad marinera, que utiliza una expresión que me gusta mucho: “siamo in alto mare”. Estamos en alta mar. ¿Qué significa este refrán? Tener problemas sin solución a la vista, estar lejos de cualquier salida, vivir una situación incierta y complicada y también –atención– perder los puntos de referencia de la navegación y tomar una ruta equivocada. El PSC, con Miquel Iceta al frente, puede decir “siamo in alto mare”. Es evidente. El rostro del primer secretario era ayer –al salir de la reunión del comité federal del PSOE– el de alguien que también parecía sufrir “mal di mare”.

Iceta se explicó claramente ante el resto de miembros de la dirección del PSOE. Pero los 139 que votaron a favor de abstenerse para dejar gobernar a Rajoy –los que se impusieron– seguro que no comprenden sus razones. “Compañeros y compañeras, el problema del PSOE no es el PSC, es Rajoy”, sentenció el dirigente catalán. Fue una mentira piadosa. Porque el PSOE siempre ha visto al PSC como un problema, en la medida en que desde Ferraz no se acepta que Catalunya es una nación ni se hace nada para impulsar un federalismo real y tangible. El problema del PSOE es el PSC porque –por encima de todo– es Catalunya. Si la situación de Catalunya no fuera la que es, el PSOE ya habría hecho una mayoría alternativa. Desde la época de González, todo el mundo sabe que hace falta convivir con este problema. ¿El motivo? Ningún socialista llega a la Moncloa si no gana las generales en las circunscripciones catalanas. El socialismo andaluz manda, pero el socialismo catalán es indispensable para asegurar victorias.

Realidades duras, históricas. “Siamo in alto mare”. Iceta dijo también ayer que “nada nos horroriza más que la perspectiva de dejar de compartir con todos los socialistas un proyecto federal para España”. ¿Qué proyecto? Este proyecto no existe y de ahí provienen todos los males. Es un no proyecto, es puro seguidismo del PP, y por eso el socialismo catalán ha ido perdiendo musculatura, dirigentes, cuadros y votantes. En beneficio del soberanismo y –sobre todo– de Podemos, los comunes y Colau. Iceta analiza muy bien hasta que debe admitir que el pacto suscrito en 1978 por el grupo de González y los socialistas catalanes ya no tiene hoy ningún relato que lo justifique. De lo contrario, si el federalismo estuviera vivo, el independentismo no habría crecido tanto, es obvio. El propio Iceta lo explicó lúcidamente en la reunión, cuando aparcó los subterfugios: “El independentismo tiene hoy el apoyo de casi el 48% de los catalanes. Sin duda muchas son las causas. También errores nuestros”.

Mañana martes, el consejo nacional del PSC decidirá lo que harán sus diputados ante la investidura de Rajoy. “Siamo in alto mare”. Vértigo, la brújula enloquece. El socialismo catalán se lo juega todo en este movimiento, empezando por su razón de ser.

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