Descongelar la ideología

El PDECat ha celebrado un acto para decir que su ideología no es la misma que la de ERC ni la de la CUP. Para decir, en definitiva, que pasar del nacionalismo autonomista al independentismo no supone –no debería suponer– abandonar las ideas que conectan con una parte importante de los ciudadanos. Marta Pascal tiene claro que no sólo de independentismo puede vivir su partido, que es imprescindible marcar un territorio ideológico propio y dibujar un perímetro de prioridades en los capítulos social y económico. Pascal es una mujer que sabe –a diferencia de otros que viven en la inopia– que sin librar la batalla de las ideas y de las palabras ningún proyecto político puede desarrollarse. Pero la coordinadora general no lo tiene nada fácil.

El primer obstáculo es la existencia de Junts pel Sí, coalición creada con una finalidad excepcional, que pone el PDECat bajo un paraguas no siempre cómodo con respecto a determinadas políticas y ciertos discursos; el president Puigdemont, que mantiene un perfil institucional poco ligado a servidumbres de partido, no es un elemento que pueda o quiera compensar esto. El segundo obstáculo es la necesidad que el Govern de Junts pel Sí tiene del apoyo de los cuperos, que mantienen una actitud beligerante permanente contra la mayoría de los planteamientos del PDECat. Y el tercer obstáculo es un clima de opinión que favorece los mensajes populistas (de izquierdas, en el caso catalán) y las recetas antiguas presentadas como nuevas. Todo eso hace que Pascal no pueda hablar mucho de lo que quiere defender su marca más allá de la creación de un Estado catalán.

En la práctica, CDC congeló su discurso a partir del 2012, para centrarse en el proceso. El exceso de celo de Mas al aplicar los recortes en el 2010 también contribuyó a ello. La dirección del PDECat quiere descongelar su ideología y ponerla sobre la mesa, se ha dado cuenta de que ni ERC ni la CUP han postergado sus ideas, lo cual implica que hay un espacio ideológico que se siente huérfano. Más allá de las diferencias internas, todos los dirigentes del PDECat tienen claro que la nueva organización debe actualizar y sintetizar el legado de tres corrientes europeas de gobierno: la socialdemocracia más flexible (el New Labour de Blair), el libera­lismo social más dinámico y los democristianos re­novados (caso de los italianos). A la hora de la verdad, se trata de impulsar políticas contra la desigualdad y la exclusión combinadas con políticas de creación de riqueza y moderni­zación. Desde un europeísmo militante y una concepción horizontal y abierta de los par­tidos.

Pascal y los suyos hablan de Macron. Es lógico. Pero vale más que sean algo prudentes a la hora de buscar paralelismos a toda prisa, no fuera que cayeran en el ridículo de Albert Rivera cuando se coloca junto al nuevo presidente de Francia y quiere darnos gato por liebre.

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